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Los reclusos de la prisión surcoreana de Pohang que estuvieran planeando
su huída se han encontrado en los últimos días un obstáculo adicional. Se le
conoce como RoboGuard, es inmune a las balas o los golpes y ha empezado a
patrullar las instalaciones de la cárcel armado con cámaras 3D, altavoces,
micrófonos y un sistema informático que le permite alertar a sus colegas
humanos de cualquier riesgo para la ley y el orden. Sus creadores aseguran que
garantiza un futuro de seguridad y bajos costes en presidios de todo el mundo.

Los tres primeros modelos de RoboGuard operan ya en la penitenciaría de
Pohang, una localidad de medio millón de habitantes situada en la provincia
surcoreana de Gyeongsang del Norte. Aunque su versión real no porta armas, el
guardia robótico podría haber encontrado su inspiración en “Robocop”, el
policía que en la película de Paul Verhoeven lucha contra el crimen en las
calles de Detroit.La habilidad más destacada de los nuevos guardias de Pohang
es su capacidad de determinar, mediante el complejo programa que analiza
gestos, sonidos y movimientos, el estado de estrés o agresividad de los
reclusos a su cargo."El primer funcionario de prisiones robótico del
mundo", como lo han descrito sus creadores, mide poco más de 150
centímetros y puede ser controlado desde un ordenador o un iPad. También ha
sido programado para patrullar de forma autónoma las instalaciones de la
cárcel, regresando a su base para recargar la batería cuando sólo le resta un
20%.El verdadero objetivo del proyecto es rebajar los costes de personal en las
prisiones y delegar la vigilancia en robots que pueden permanecer activos las
24 horas del día, sin mostrar agotamiento o bajar la guardia. Los responsables
del proyecto han incidido en que en ningún momento esperan que las máquinas
entren en contacto con los internos o pongan fin a motines.
Los reclusos de la prisión surcoreana de Pohang que estuvieran planeando su huída se han encontrado en los últimos días un obstáculo adicional. Se le conoce como RoboGuard, es inmune a las balas o los golpes y ha empezado a patrullar las instalaciones de la cárcel armado con cámaras 3D, altavoces, micrófonos y un sistema informático que le permite alertar a sus colegas humanos de cualquier riesgo para la ley y el orden. Sus creadores aseguran que garantiza un futuro de seguridad y bajos costes en presidios de todo el mundo.
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